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domingo, 21 de febrero de 2016

La Ultima Carta

"Quiéreme cuando menos lo merezca, porque sera cuando mas lo
necesite"

Esta frase la escribiste en uno de tus tantos emails ese año,
recuerdo que cuando la leí en ese entonces por primera vez me
pareció tan hermoso que me escribieras eso y de verdad que me hice
en las nubes.

Cuanto puede cambiar la percepción de una persona con los años, no
es que ya no me parezca hermosa la frase, solo que ahora la veo
con otros ojos y siguen siendo los mismos ojos de amor, solo que así
como una persona madura y crece, el amor hace los mismo, madura,
crece y se transforma.

En algún momento de nuestra relación, si pensé necesitarte,
sobretodo porque necesitaba llenar un vacío que solo existía en mi
y que en ese entonces no sabia llenarlo por mi misma, lo que si
necesitaba era madurar, sobretodo mis emociones.
A medida que fui creciendo, poniéndome mas vieja, esa necesidad
también se transformo, y ya no era una necesidad hacia ti, era
ahora una necesidad de encontrarme y finalmente ver y creer en mi
y lo que valgo.

Por eso, esa noche, este ano que fui a tu velero y nos
reencontramos quise celebrar, celebrar estos diez años que nos
conocemos, que crecimos, no juntos, pero crecimos, cada quien por su
lado y que al mirar atrás ya no era esa niña a la que posaste tus
ojos desde la primera vez que me viste en un verano lejano, sino
toda una mujer, muy orgullosa, por cierto, pero un orgullo sano, de
verme saltar obstáculos, como también te conté en ese momento,
sobre pasarlos sola, sin la "necesidad" de nadie a mi lado, y no lo
digo desde un orgullo malsano, que no se me mal interprete, lo digo
desde el alma de una mujer que dejo atrás a una niña que por
mucho tiempo pensó que necesitaba ser rescatada y que estaba
equivocada, que la única que la podía rescatar era ella misma.

Escribo todo esto porque creo importante "cerrar" esta década y que
termina aquí con mis cuarenta con palabras, y así escritas, sabes
lo mucho que adoro escribirte, para mi es hacer catarsis, mi mejor
terapia, pero quiero que sean palabras de agradecimiento,
 de reconciliación, primero a nosotros mismos y no quiero ser
pretenciosa, no, si hay algo que comprendí en estos diez anos fue que la
reconciliacion comienza por uno mismo, y si, sueno a libro de
auto ayuda, pero es la verdad.

El perdonar TE es de suma importancia, y de allí, desde ese pequeño
lugar al fondo, donde ya no hay desdejos de orgullo y solo nace
una profunda humildad, llega el agradecimiento y el
reconocimiento, para mi ha sido toda una aventura que me ha
procurado innumerables fracasos y no hablo solo en el ámbito
amoroso, sino en todos los aspectos de mi vida, aun sigo en ello,
pero ya con otra perspectiva, la que te dan las canas y alguna que
otra arruguita por ahí.

Ultimamente me he adueñado de la palabra GALLARDO o Gallardía y
quiero verme así como una mujer gallarda, obvio que no es solo
soltarlo de la boca para afuera sino demostrarlo con ejemplos y
acciones, este año me he visto en esa posición de utilizarla no solo
oral o por escrito como en este caso sino con actos.
Gallardía también es reconocer tus demonios, tus debilidades y
fortalezas, y oh! si, tengo muchas debilidades, gallardía es
aprender a vivir con ellas, hacer las pases, convivir y entender
que son tuyas, que son parte de quien eres.

Cuando hay mucho orgullo en uno es muy difícil ver, es muy difícil
reconocer y es muy fácil juzgar.
Cuando te dije esa noche en tu velero que agradecía haberte tenido
en mi vida y lo mucho que me habías enseñado, te lo decía de
corazón, recuerdo un incrédulo "de verdad pao?" tuyo y por eso lo
repito aquí.

Me costó muchos años reconocer quien soy, darme esa famosa
palmadita en la espalda y sacar esa gallardía que la tengo, que
nací con ella.

Este año fue incluso uno donde se me puso a prueba ese terminar de
"soltar" ese hilo invisible que aun tenia con mi familia y que muy
probablemente por comodidad no quería soltar, pues así es, la vida
te coloca en ciertas circunstancias donde no tienes mas remedio
que eso, soltar, terminar de despegarTE y lo hice, no es que no me
hable con mi familia, pero si tengo otra actitud y gracias a eso,
ahora veo a mi alrededor, mi aquí y ahora como debe ser,
agradeciendo lo que ya tengo y 
valorándolo mas que nunca, todo esto hizo darme cuenta de quien
tengo a mi lado, en este caso mis amigos, mi familia elegida, la
cual adoro con locura y con la cual me identifico mas que nunca.

Algunas personas se han alejado, otras con las que me he
reencontrado y otras que siguen allí, no importa la situación en la
que te encuentres.
Mi relación contigo, la verdad si que ha sido una aventura, pero
ahora la observo como una relación en la cual realmente la
protagonista fui yo, conmigo misma, donde pase desde la niña
inmadura que le quitan el chupete y llora, a la mujer supuestamente
indiferente que pensaba que a ella nada le iba a afectar o la
wonderwoman que alguna vez pensó " a ese lo conquisto " o la madre
teresa de Calcuta "a ese lo cambio yo", si por allí pase, por todas
ellas, una especie de mujer de múltiples personalidades, hasta
llegar aquí, a la mujer madura que te ama, que te adora y que esta
vez dice "lo dejo ir", que suelta, y eso querido aunque no lo creas
lo aprendí de ti, el soltar y dejar ir, y ojo que no es nada fácil.

Por eso aquella noche que fui a tu velero que nos reencontramos,
nuevamente, porque definitivamente como que nos gusta esto de los
reencuentros, (creo que en el fondo somos unos locos de la
nostalgia), quise celebrar nuestro aniversario numero 10 o quizás
mejor dicho mi aniversario. Fui con una muy clara intención,
definitivamente quería verte, quería ver como estabas, en que
situación emocional estabas y cumplí con todas las cosas que
quería decirte, salí esa noche satisfecha, muy orgullosa de mi
misma, no te voy a mentir, pero también fui con una remota
esperanza de comenzar a escribir un capitulo nuevo, pero esta vez
juntos, esa remota esperanza se vio cercenada al oírte decir que te
encontrabas muy bien solo, que estabas igual que hacia tres anos,
que no sabias lo que querías, pero sabias lo que no querías,
incluso peor aun cuando me soltaste esa perlita de no "querer
joderle la vida a nadie y que nadie te la jodiera a ti", todo eso
bastó y sobró para sepultar esa pequeña llama de esperanza que
aun había en mí, no te miento.

Con la gran diferencia que esta vez cuando escuché esas palabras
tuyas no me afectaron, como si lo hicieron en el pasado muchas
veces, esta vez siento una gran compasión por ti y amor, que no
creo sea fácil de explicar, por eso decía que el amor se
transforma, no te miento que mantuve por algunas semanas mas esa
esperanza de estar contigo, de volver, no de
retomar, sino de comenzar algo nuevo, un fresh start como dicen por ahí,
quizás por esa manía mía de creer que somos como almas
gemelas, hasta que un día entendí que la vida lo que mostraba era
que tu tiempo y el mio había finalizado, que lo que viniste a
enseñarme ya lo habías logrado y lo que te había ensenado yo a ti
también.

Ya no pienso en ti como solía hacerlo, no de la misma forma, no
quiero decir que te haya olvidado, también era muy cierto cuando
te dije que te amaría hasta que muriese, si, suena fuerte y cursi
a la vez, pero ya contigo ni eso me importa, digo ser cursi.

Tu siempre ocuparas un lugar muy hermoso en mi vida, en mis
recuerdos y así sera siempre, eso me costó aceptarlo y reconocerlo,
cuando hay mucho orgullo en ti es como si te colocaran un venda
en el alma.

Ahora reconozco, acepto, no solo mi pérdida, sino mi triunfo,
triunfo ante mis miedos, miedo a amar, a fracasar, a perder,
reconozco mis debilidades y las aplaudo y para eso amor, se
necesita ser muy gallardo.

Por mucho tiempo soñé y tuve esas malsanas expectativas de hacer
una vida contigo, formar un hogar, viajar juntos y tener muchas
aventuras a tu lado, y hablo de malsanas expectativas porque eso
no eran mas que ilusiones, una fantasía solo en mi cabeza y no una
realidad, eso también aprendí a no hacerme expectativas, a vivir
con intención y estar siempre consciente y presente.

Por eso cuando te dije que la felicidad esta en uno mismo, lo decía
con el corazón en la mano, que mi felicidad era mía e incluso te
pedí disculpas si alguna vez sentiste como tu responsabilidad
hacerme feliz, eso es verdad también, y lo sostengo, tu ni nadie es
responsable de hacerme feliz, solo yo, cuando finalmente entendí
que esos viajes, esas aventuras también las podía vivir yo misma,
sola, que de mi dependía vivir la vida que siempre he soñado, fue
como encontrar esa llave que abre esa cajita donde encuentras un
bello tesoro, la paz en uno mismo, fue como un bálsamo a mi alma.

Es muy distinto como veo todo, por eso repito cuanto cambia la
perspectiva de uno, y aun me queda tanto por ver y aprender, pero
es el inicio de una vida plena, ahora no busco nada, estoy despierta
y veo con detenimiento cada oportunidad que se me presente, me
escucho, escucho mi cuerpo y voy ahí, poco a poco, pero ahora no
busco, ahora solo quiero compartir, esta paz, esta felicidad que
tengo, este amor mio, solo quiero compartirlo, si,
en un proyecto de vida, en un plan con alguien, por supuesto, pero
compartirlo, es muy distinto ahora, antes venia de un lugar
egoísta, de un puñado de orgullo, de un déjame dar esto para ver
que recibo, no es nada fácil, sigo insistiendo, es toda una labor
ardua de muchísimo trabajo interno, pero es lo que me ha deparado
estos últimos tres años, pero a la vez con un gran respeto no solo
por la vida y todas estas circunstancias que me ha dado sino mucho
agradecimiento de haber tenido hasta ahora la vida que tengo, de
haber vivido las experiencias que he vivido, las personas con las
que he estado, todas las relaciones que he tenido hasta ahora,
todas significaron un paso en mi vida y me han formado de alguna
manera u otra.

La nuestra?, como te dije ese día en el velero, es mi favorita, la
que mas valoro y la que mas frutos me ha dejado, con la que siento me
convertí en mujer, la que saco todas esas fantasía de mi cabeza a
la realidad, la que me hizo sentirme sexy, la que me hizo sentirme
divina, mi mas profunda y real relación hasta ahora.
Gracias por haber estado en mi vida y por tanto tiempo, por haber
aguantado en algún momento mis malcriadeces o mis mas orgullos
infantiles, yo también lleve mi parte, créeme, por mucho tiempo
creí que alejándome de ti, te olvidaría y fue mucho peor, el dolor
era amargo e incisivo, ese era el tiempo en que pensaba y
aseguraba te necesitaba y no era así, tenia necesidad de
escucharme, de conocerme verdaderamente, de crecer.

Te amo y lo escribo en presente, y ese sentimiento no cambiará, ni
por muy lejos que nos encontremos o por muchos años que dejemos de
estar en contacto, ya ha pasado y no ha cambiado, por pruebas ha
pasado y sigue allí, lo que si es que se ha transformado y ahora
con esta gran capacidad de amar, voy a seguir en esta bella
aventura que es la vida, haciendo lo que mas me gusta, trabajando
duro y seguir en este trayecto que es conocerme, caminando poco a
poco.

Creo y siento que estoy en uno de mis mejores momentos, a nivel
profesional y como mujer, hasta ahora adoro estos cuarenta y esta
sabiduría y tranquilidad que generan, estar rodeada de gente
autentica que te quiere por supuesto que ayuda, tu repentina
desaparición o falta de contacto, al principio me pareció extraño,
pero luego acepte que quizás era lo que querías, por eso no he
insistido, yo ahora abogo por relaciones orgánicas, no forzadas y
si decidiste no estar mas en la mía, pues respeto tu decisión,
quizás sea lo mejor, creo que aun nos falta y lo escribo en plural
crecer aun mas para ser solo amigos, a mi la verdad y lo escribo
sin orgullo o pena, me costaría, por lo menos ahora, el tiempo dirá
o a lo mejor no dirá nada, en este asunto de soltar o desapego tu eres mas experto
que yo, reconozco soy una novata en esos menesteres.

Buen "viaje" mi amor, que seas muy feliz, te mereces o nos merecemos
la felicidad, una vida plena y llena de muchas aventuras, yo por
ahora las viviré por mi cuenta, con mi compañía que cada vez adoro
mas, pero con la firme certeza de compartirla con alguien en algún
momento, pero sin prisa, sin forzar.
Te amo mi vasco, que disfrutes de este libro que leí pensando mucho
en ti, en nosotros, se que te va a encantar!.
Te mando un besódromo, sabes lo que es?



LaPao.













"No te enamores de una mujer que lee, de una mujer que siente demasiado, de una mujer que escribe.. No te enamores de una mujer culta, maga, delirante, loca. 


No te enamores de una mujer que piensa, que sabe lo que sabe y además sabe volar; una mujer segura de sí misma. 


No te enamores de una mujer que se ríe o llora haciendo el amor, que sabe convertir su espíritu en carne; y mucho menos de una que ame la poesía (esas son las más peligrosas), o que se quede media hora contemplando una pintura y no sepa vivir sin la música.

No te enamores de una mujer a la que le interesa la política y que sea rebelde y sienta un inmenso horror por las injusticias. Una que no le guste para nada ver televisión. Ni de una mujer que es bella sin importar las características de su cara y de su cuerpo.

No te enamores de una mujer intensa, lùdica, lúcida e irreverente. No quieras enamorarte de una mujer así. Porque cuando te enamoras de una mujer como esa, se queda ella contigo o no, te ame ella o no, de ella, de una mujer así, jamás se regresa" Martha Rivera-Garrido #MarthaRiveraGarrido #poeta #narradora#ensayista #dominicana #mujer

martes, 26 de noviembre de 2013

"Dias de Furia" por Leonardo Padrón

O ya no entiendo lo que está pasando,
o ya no pasa lo que estaba entendiendo”.
Carlos Monsiváis
Jorge y Marielena son la clásica pareja joven que gusta de celebrar la llegada del viernes. Sí, el país está complicado, pero ellos no van a dejar que les clausure el entusiasmo por la vida. Esa noche han bebido y compartido jugosos chismes con sus amigos. Regresan a su casa un poco más temprano de lo que quisieran por esa barrera de contención llamada inseguridad. Viven en Guarenas, una clásica ciudad dormitorio, y el regreso a casa siempre es más largo de lo deseable. En una curva del camino, la camioneta cae bruscamente en un hueco y termina volteándose en aparatosos giros de desconcierto y tragedia. Luego de breves segundos, Jorge se incorpora desde el manto de fierros humeantes. Ve a su esposa inconsciente y sangrando profusamente por la cabeza. Intenta extraerla del peso de la camioneta que la aprisiona. Imposible. Aturdido, se palpa los bolsillos buscando el celular. Se dispone a llamar a la policía, a un familiar, a quien sea. De pronto, ve que tres personas bajan por la ladera donde cayó el vehículo. Se alegra. A nadie le falta Dios. Vienen a ayudarlo. Son tres hombres. Suficiente fuerza para mover tanto lastre. Pero ellos siguen directo hacia el interior de la camioneta a robar lo que consigan. El más rezagado lo apunta con un arma y le pide el celular. Jorge no lo puede creer. Le ruega ayuda. El ladrón le exige prisa. “Dame el teléfono, becerro”. Jorge le dice que su mujer se está muriendo, que al menos le de chance de llamar a una ambulancia. Pero, ¿cómo les explico?, la delincuencia también tiene sus premuras. Quizás el líder de la banda le había prometido a su mujer no llegar tan tarde esa noche.
Meses después, todavía Marielena está sumergida en una severa rehabilitación para intentar recuperar el habla y la movilidad de sus piernas. La tardanza en la atención produjo daños en el cerebro.  Mientras, en algún barrio de la Gran Caracas, cerveza mediante, los tres pillos recuerdan entre risas aquella anécdota del sifrinito que lloraba desesperado para que no le robaran el “piazo de celular”.
En alguna curva del camino, este país cayó en un hueco y entre otros desbarajustes, se le salió una rueda: esa donde la vida humana era una prioridad moral.
Ya es de noche. El supermercado Plan Suárez está a punto de cerrar. Son pocas las personas que deambulan en busca de lo que casi nunca hay. Dos jóvenes, de turbia estampa, ven a una mujer de 45 años que lleva el botín dorado en su carro de supermercado: leche. Le preguntan dónde la consiguió. Ella hace un mohín con la quijada señalando un lugar y subrayando que eran los dos últimos potes. Tres anaqueles más allá, un empleado pone en segundo plano los tomates magullados y escucha algo parecido a un forcejeo y un grito ahogado. Al fondo, los jóvenes corren con el trofeo con tanto ímpetu que al vigilante apenas le da tiempo de gritarles un quieto. Al lado de las chucherías y galletas, sentada sobre su propia sangre, la señora intenta con perplejidad detener la hemorragia. Una puñalada por dos potes de leche. Eso le toca contarle a sus hijos. Si alcanza. Si se orilla a la vida.
Hay más. Recordemos que en estos días las cadenas de supermercado son sitios de peregrinaje rabioso. Sucede que tienes que hacer cola para esperar por el carrito de supermercado. 40 minutos promedio. Mientras tanto, observas la abrumadora cola que te espera para pagar lo que adquieras. Luego, cuando llevas dos tercios del  mercado hecho, te alejas un poco para buscar el té de durazno que tanto les gusta a tus hijos, vuelves y no encuentras el carrito. Te desconciertas. “Pero si yo lo dejé aquí”. Ves a los lados. Y entiendes. Algo inaudito: se lo robaron. Te asomas al pasillo central y el tráfico de carritos supera la posibilidad de encontrar al culpable. La escena se repite en todas partes. La gente se ve los carritos de soslayo, con apetencia, con ojeriza. Todo el mundo desconfía de todo el mundo. Una tarde, en el Excelsior de Los Palos Grandes, llegó el aceite. Solo 4 botellas por persona. La noticia atrajo a una marejada de gente. A la suegra de una amiga trataron, varias veces, de quitárselas. Un hombre logró burlarle una. Ante su airado reclamo, él le replicó: “Póngase mosca, señora, cuide su aceite”.
En el Twitter, una mujer se queja del desastre. Le rompieron la ventana de su carro para robarle el mercado. Ya no importan bagatelas como un reproductor de música. Algunos clientes piden bolsas negras para ocultar que llevan papel tualé y despistar a las aves de rapiña. Y no estamos en Filipinas donde hubo un tifón con miles de muertos y millones de afectados. Nosotros, uff, qué placer, chapoteamos –de aquí para allá- en el mar de la felicidad.
La usura y la corrupción han crecido como un cáncer feroz gracias a la distorsión de nuestra economía. Hay maneras de combatir la  especulación, pero el actual encargado del poder aplastó con un zapato todas las teorías y manuales económicos, todo lo que ha salido de las mentes más lúcidas de MIT, Harvard, Chicago o Princeton. Básicamente, siguió el preclaro consejo de María Bolívar, dueña de una panadería en Maracaibo y terca candidata a lo que sea, cuando la periodista Aymara Lorenzo le preguntó cómo combatiría la inflación si ganara la presidencia de la república y respondió: “bajando los precios”. Ese día, sin duda, Maduro estaba viendo televisión.
En Latinoamérica el populismo ha engendrado unos cuantos remedos de Robin Hood. Pero la más funesta caricatura la está ofreciendo hoy  Venezuela. Es así cómo un país entero está descubriendo cuán nocivo puede ser lanzar flechas sin ser arquero. No estábamos preparados para los días que han desfilado delante de nuestros ojos.
Nicolás Maduro proclama un día, desgañitado, ahíto de poder, en irresponsable cadena nacional: “Vayan y vacíen los anaqueles!!”. Medio país se vuelve una turbamulta. La gente que tenía trabajo, citas médicas, diligencias impostergables, entrega de informes, consultas en el psiquiatra, manda todo al demonio y se abalanza hacia la tienda de electrodomésticos más cercana. Cada uno se consigue con, al menos, mil personas que le antecedieron en velocidad y reflejos. La tensión se agiganta. La vieja raza de los avispados se colea, se infiltra, vuelve todo un mezclote. Algunos venden su puesto en la cola por 5.000 Bs. Otros, dos cuadras más allá, negocian la mercancía adquirida al triple del monto que pagaron. Es el delirio del capitalismo salvaje. Gritos, empujones, alboroto. Aparece la Guardia Nacional. Marca a los compradores como ganado. Las colas se hacen infinitas, exasperantes. Algún malandrín patea la santamaría de un comercio, otro le sigue, y otro. La puerta del local se llena de patadas. Muchos, entre risotadas, aprovechan para mostrar la fuerza de sus talones. La santamaría se dobla como una plastilina: el caos irrumpe sediento. El que ayer era un sereno albañil, mensajero o empleado de un cyber café hoy es parte de una horda que arrasa con lo que puede. No importa si necesita el televisor o no, el tema es que la piñata reventó y esa golilla no la puede ignorar. La palabra saqueo queda regada por la calle y proscrita en los medios de comunicación. En la noche, algún Juan llega a su casa y su mujer le pregunta urgida si por fin consiguió leche para el bebé de 4 meses. El le dice que no y abre los brazos feliz. Su sonrisa mide 50 pulgadas en HD. Que el niño vea Disney Channel, mientras se le consigue la leche.
Yorman, un mototaxista de dientes amarillos, me confiesa: “Jefe, ¿y usted cree que yo voy a esperar hasta enero a que bajen las colas? Esas tiendas no abren más nunca!”
Eso somos hoy: un país donde se confunden las colas. Unas para adquirir neveras a precios de rebatiña y otras para clamar por la existencia de aceite, harina y leche. Un país que se nos puso raro, muy raro. Hemos traspasado la franja de lo inverosímil. Maduro ordena que vacíen los anaqueles. El presidente del Indepabis pide que no, que dejen la compradera compulsiva. Jacqueline Farías, en una entrevista al periodista Vladimir Villegas, habla de lo “bellas” que son esas colas (!!!). Y en la noche, habilitante en mano, Maduro pide que le “bajen dos” al consumismo, contradiciéndose sin pudor. Los partidarios del gobierno deben estar seriamente confundidos.
De vez en cuando uno se soslaya de la realidad. Un cuadro viral me sacó de mi carril durante tres largos días. Con las cortinas cerradas, decidí hundirme en las páginas de “La verdad sobre el caso Harry Quebert”, un adictivo libro de Joël Dicker que ganó el Gran Premio de Novela de la Academia Francesa. Perseguí en el televisor un juego Caracas-Magallanes, que los Leones perdimos torpemente. Escuché música. Y, tardíamente, aterricé en la prensa del día. Mis ojos se toparon con un reporte de la cadena de noticias CNN: “La cruda verdad es que Venezuela está desperdiciando las mayores reservas petroleras del mundo y ya se está comenzando a parecer a Corea del Norte”. Abrí las cortinas. Abrí la nevera. Abrí el Twitter. Y comencé, de nuevo, a ingerir paladas inmensas de realidad nacional. Todo sigue en un crescendo apocalíptico. Desviar la mirada no resuelve nada. Escruté el calendario. Las elecciones del 8 de diciembre están cada vez más cerca. Por algún lado tenemos que empezar. Que la furia sea tu mejor voto.
Publicado en Leonardo Padrón

viernes, 22 de noviembre de 2013

Carta de despedida del Gabo de la vida pùblica

El escritor colombiano Gabriel García Márquez se ha retirado de la vida pública por razones de salud: cáncer linfático. Ha envidado una carta de despedida a sus amigos, y gracias a internet está siendo difundida.
Una carta que dice así:
“Si por un instante Dios se olvidara de que soy una marioneta de trapo y me regalara un trozo de vida, aprovecharía ese tiempo lo más que pudiera. Posiblemente no diría todo lo que pienso, pero en definitiva pensaría todo lo que digo.
Daría valor a las cosas, no por lo que valen, sino por lo que significan.
Dormiría poco, soñaría más, entiendo que por cada minuto que cerramos los ojos, perdemos sesenta segundos de luz.
Andaría cuando los demás se detienen, despertaría cuando los demás duermen.
Si Dios me obsequiara un trozo de vida, vestiría sencillo, me tiraría de bruces al sol, dejando descubierto, no solamente mi cuerpo, sino mi alma.
A los hombres les probaría cuan equivocados están al pensar que dejan de enamorarse cuando envejecen, sin saber que envejecen cuando dejan de enamorarse.
A un niño le daría alas, pero le dejaría que el solo aprendiese a volar.
A los viejos les enseñaría que la muerte no llega con la vejez, sino con el olvido.
Tantas cosas he aprendido de ustedes, los hombres… He aprendido que todo el mundo quiere vivir en la cima de la montaña, sin saber que la verdadera felicidad está en la forma de subir la escarpada.
He aprendido que cuando un recién nacido aprieta con su pequeño puño, por primera vez, el dedo de su padre, lo tiene atrapado por siempre.
He aprendido que un hombre sólo tiene derecho a mirar a otro hacia abajo, cuando ha de ayudarle a levantarse.
Son tantas cosas las que he podido aprender de ustedes, pero realmente de mucho no habrá de servir, porque cuando me guarden dentro de esa maleta, infelizmente me estaré muriendo.
Trata de decir siempre lo que sientes y haz siempre lo que piensas en lo más profundo de tu corazón.
Si supiera que hoy fuera la última vez que te voy a ver dormir, te abrazaría fuertemente y rezaría al Señor para poder ser el guardián de tu alma.
Si supiera que estos son los últimos minutos que te veo, te diría “Te Quiero” y no asumiría, tontamente, que ya lo sabes.
Siempre hay un mañana y la vida nos da siempre otra oportunidad para hacer las cosas bien, pero por si me equivoco y hoy es todo lo que nos queda, me gustaría decirte cuanto te quiero, que nunca te olvidaré.
El mañana no lo está asegurado a nadie, joven o viejo. Hoy puede ser la última vez que veas a los que amas. Por eso no esperes más, hazlo hoy, ya que si mañana nunca llega, seguramente lamentaras el día que no tomaste tiempo para una sonrisa, un abrazo un beso y que estuviste muy ocupado para concederles un último deseo.
Mantén a los que amas cerca de ti, diles al oído lo mucho que los necesitas quiérelos y trátalos bien, toma tiempo para decirles, “lo siento” “perdóname”, “por favor”, “gracias” y todas las palabras de amor que conoces.
Nadie te recordará por tus nobles pensamientos secretos. Pide al Señor la fuerza y sabiduría para expresarlos.
Finalmente, demuestra a tus amigos y seres queridos cuanto te importan".
Fdo.: Gabriel García Márquez

martes, 19 de noviembre de 2013